Artículo escrito por Teresa Perez y publicado en el Periódico de Cataluña el 6 de marzo de 2008
Gisèle Corboud (Sant Cugat del Vallès, 1949) se casó a los 21 años y vivió un tormentoso matrimonio que acabó tras 33 penosos años en un divorcio "traumático y sórdido". Ahora le ha aplicado el bisturí a su historia y el resultado es el libro Lágrimas que ahogan (Styria). Un calvario subtitulado Testimonio de una mujer víctima del chantaje emocional de su matrimonio, que es el relato de un maltrato psicológico. El libro se presenta hoy en el Instituto Francés.
--¿Cuál es su historia?
--Me casé joven con el hombre de mi vida porque siempre he tenido un deseo tremendo de tener una familia, la mía vivía en el extranjero. Aguanté. Pronto intuí que algo no iba bien y tuve un aviso. Perdí peso y sufrí una úlcera sangrante.
--¿Qué tipo de aviso?
--Mi pareja decía que me inventaba sus infidelidades y otras cosas. El maltrato psicológico es difícil de probar, no hay pruebas físicas. Es desprecio. Es como la gota malaya, no cesa. Te convierten en un ser inútil, te anulan. Te dicen que todo lo haces mal. Llegas a lo más bajo y te convierten en una auténtica piltrafa. Es el control de dominio en la pareja, quien ostenta el poder.
--¿Cómo supo lo que le ocurría?
--Me matriculé a los 50 años en Derecho y un día el profesor explicó el tema del acoso moral y entonces me pasó toda mi vida por la cabeza y rompí a llorar. Lo vi todo, se me cayó el mundo encima.
--¿Superó su drama con lágrimas como el título de su libro?
--No, no podía llorar. Si lo hacía era peor el escarnio y la burla a la que me sometía mi pareja. Me aislé en mi pintura, eso me salvó.
--¿Se escapa de un maltratador?
--Es difícil porque el maltratador es muy hábil, cuando estás a punto de escapar vuelve a por ti. Te capta y vuelves a caer de nuevo en sus redes.
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