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La jefa de estudios del instituto confirma que los imputados reconocieron su participación
PABLO ORDAZ - San Sebastián
EL PAÍS - Sociedad - 26-04-2005
El 22 de septiembre de 2004, sólo un día después de que Jokin se quitara la vida, la dirección del centro donde estudiaba -el instituto Talaia de Hondarribia, Guipúzcoa- expedientó y apartó de clase a siete alumnos y una alumna. Ayer, esos ocho menores fueron juzgados en San Sebastián como presuntos responsables del acoso, moral y físico, que soportó el joven de 14 años antes de morir. Diecisiete compañeros de Jokin declararon ayer como testigos protegidos y ratificaron que el muchacho fue víctima de una persecución sistemática. El juicio continuará el miércoles. Antes incluso de que la autopsia revelara que Jokin había sufrido palizas en los días previos a su muerte, la dirección del instituto ya había señalado a ocho de sus compañeros. La jefa de estudios, Concepción Salaberria, fue la encargada de incoar el expediente. En él se sorprendía de que los ocho alumnos hubieran reconocido de forma tan rápida su participación en los hechos. Incluso de que dos de ellos admitieran haber golpeado fuertemente al chaval. Ayer, Salaberría ratificó su informe ante la juez de menores de San Sebastián, Nieves Uranga.
El juicio se celebró a puerta cerrada y en una sala especialmente acondicionada para proteger la identidad de los menores, tanto de los imputados como de los testigos. Los alumnos de 4ºA de ESO del instituto Talaia insistieron en lo que ya se sabía y no es objeto de discusión: durante los días previos a su muerte, Jokin sufrió un auténtico calvario de golpes. "Las collejas eran continuas", declaró uno de los menores, "y también le llamaban chivato y le insultaban diciéndole cagón".
Según el psiquiatra Iñaki Viar, que intervino en la vista a petición de la familia de Jokin, existe un vínculo evidente entre el acoso que sufrió el joven y su decisión de quitarse la vida. "Es claro", señaló, "que existe una causa efecto en el trastorno disociativo que le llevó a una depresión aguda que fue determinante". En este sentido, también se manifestó el psiquiatra Luis Rojas Marcos. Si bien la juez Uranga se ha negado a incluir en la vista el testimonio del psiquiatra radicado en Nueva York -que tendría que haber intervenido a través de videoconferencia-, finalmente aceptará su testimonio escrito.
Durante la sesión de ayer, y además de los menores, la jefa de estudios y el psiquiatra, declaró el padre de Jokin. También estaba prevista la comparecencia de la madre, que no pudo hacerlo por prescripción facultativa. No obstante, la fiscal insistió en su presencia y la emplazó de nuevo para la continuación de la vista, que se celebrará el miércoles.
El padre del muchacho quiso dejar claro ayer que no es la familia de Jokin la que ha sentado en el banquillo a ocho de sus compañeros: "Primero fue el propio instituto el que señaló a quienes creía que eran culpables. Y luego fue la fiscalía la que investigó de oficio y formuló su acusación sobre esos ocho. Nosotros sólo estamos presentes porque tenemos que velar por el único menor que no puede estar hoy aquí: nuestro hijo Jokin".
La familia de Jokin sí presentó denuncia en el juzgado de Irún (Guipúzcoa) contra el director y tres profesoras del instituto Talaia. El juez admitió la denuncia e inculpó a los cuatro por un presunto delito de "omisión del deber de impedir la comisión de delitos". En su denuncia, los padres del chaval calificaban de "imposible la ignorancia del profesorado", habida cuenta de que todas las agresiones se produjeron en las instalaciones del centro educativo, y que algunas de ellas dejaron huellas de sangre e hinchazón en el rostro de su hijo. Además, en una ocasión, la mofa se perpetró en presencia de la profesora de Biología, una de las imputadas. La denuncia de la familia extiende la responsabilidad civil al centro educativo y a la Consejería vasca de Educación.
Dentro de la tristeza, los familiares de Jokin se mostraron ayer reconfortados ante el hecho de que fueran tantos los antiguos compañeros de su hijo que acudieran a declarar. Todos menos uno vinieron a señalar que los acusados intervinieron, en mayor o menor medida, en los insultos. Sólo uno extendió la responsabilidad a todo el alumnado. Aún ayer, los padres de Jokin seguían sin entender cómo los profesores no fueron capaces de atajar el sufrimiento de su hijo.

Los acusados de acosar a Jokin admiten "burlas y cachetes" pero niegan haberle pegado palizas
Comienza en San Sebastián el juicio por la muerte de este adolescente, que se suicidó en septiembre de 2004 en la localidad guipuzcoana de Hondarribia
AGENCIAS - San Sebastián
ELPAIS.es - Sociedad - 25-04-2005/ última hora
Los ocho menores, siete chicos y una chica, que están siendo juzgados desde hoy por el acoso que presuntamente sufrió el joven Jokin C.L., que se suicidó el 21 de septiembre del año pasado en Hondarribia (Guipúzcoa), han admitido hoy haberle dado algún cachete y haberse mofado de él, aunque han negado haberle propinado palizas, según han informado fuentes jurídicas. Estos menores han declarado hoy en la primera sesión del juicio se está celebrando en San Sebastián a puerta cerrada por la muerte de Jokin C.L., quien murió el pasado 21 de septiembre al arrojarse desde la muralla de Hondarribia, al parecer, por el acoso al que le sometían algunos de sus compañeros del Instituto Talaia. Las citadas fuentes han explicado que los menores procesados, que han acudido a declarar en compañía de sus padres y de un observador del Departamento de Educación del Gobierno vasco, que asiste a la vista en calidad de observador, han mantenido la versión que ya prestaron durante la fase de instrucción del caso, cuando declararon que ellos únicamente participaron de las burlas y cachetes que el joven recibía de forma sistemática y generalizada por parte de sus compañeros de clase e incluso de otros cursos del instituto.
Estos menores han dado a entender además, según las mismas fuentes consultadas, que estas agresiones no respondían a un acoso organizado, al tiempo que han afirmado que además de ellos otros menores participaron en estas burlas. También han declarado hoy, en sesiones de mañana y tarde, 18 menores, testigos protegidos en el caso, compañeros de clase y conocidos de los imputados y de Jokin, quienes han prestado testimonio tras un biombo para preservar su identidad. Según las fuentes, los testimonios de estos jóvenes han sido un tanto contradictorios, ya que algunos no se acordaban con precisión de los hechos y, mientras varios han responsabilizado a los acusados, otros han asegurado que más personas participaron en el presunto acoso que habría sufrido Jokin también fuera de clase.
"Un día importante" para la familia"
En el juicio también han testificado el padre de Jokin C.L. y la jefa de estudios del instituto Talaia, Concepción Salaberria. Esta última ha recordado, según las fuentes jurídicas, que los ocho acusados admitieron haber acosado a Jokin con distinta intensidad. Salaberria está imputada en las dilgencias judiciales abiertas en Irún tras la denucnia interpuesta por la familia de Jokin contra resposbales del instituto en el que estudiaba. Además han declarado dos psiquiatras propuestos por la acusación particular, que ejerce la familia, y por la defensa. Las mismas fuentes han explicado que el psiquiatra propuesto por la acusación particular ha señalado que el acoso sufrido por Jokin le causó un "daño psíquico" que le pudo llevar al suicidio, mientras que el propuesto por la defensa ha considerado que esto es "absolutamente imposible".
El juicio, que no se celebra en las instalaciones del Juzgado de Menores sino en una dependencia del Palacio de Justicia de San Sebastián, continuará el próximo miércoles y no mañana, por problemas de ocupación de la sala, dotada de los medios necesarios para preservar la identidad de los testigos protegidos. En la sesión del miércoles se tomará declaración a un testigo protegido que no ha acudido a la vista de hoy, y se volverá a citar a la madre de Jokin, quien no ha testificado al presentar su abogado un justificante médico en el que su psiquiatra recomendaba que la mujer no reviva nuevamente la trágica muerte de su hijo. Está previsto que posteriormente la fiscal y los abogados de la acusación particular y de la defensa den a conocer sus informes y sus peticiones definitivas de penas, tras lo cual el juicio quedará visto para sentencia.
El Ministerio Público imputa a los acusados un delito de malos tratos y una falta de lesiones, por los que solicita para ellos distintas penas de libertad vigilada, tareas socio-educativas y prestaciones en beneficio de la comunidad. La acusación particular les responsabiliza de un delito de inducción al suicidio, otro de maltrato y un tercero de lesiones, además de una falta por este mismo motivo, y reclama condenas que suman cuatro años y seis meses de reclusión en un centro de régimen cerrado para cada uno de ellos, mientras que la defensa de los menores reclama la absolución de sus clientes al considerar que ellos no participaron en las presuntas agresiones. El portavoz de la familia y tío del fallecido, Miguel Ángel Ceberio, ha señalado que "desgraciadamente" hoy es "un día importante". "Lo mejor habría sido que este día no hubiera sido necesario, que no estuviéramos aquí. Pero, dado que lo ocurrido es irremediable, es un día importante".

TRIBUNALES
Los menores acusados admiten que se burlaron de Jokin y le dieron cachetes pero no palizas
La sesión se celebró en una sala especial para preservar la identidad de los menores, tanto acusados como testigos.
La madre del joven no acude a declarar por prescripción del psiquiatra, aunque el fiscal la ha vuelto a llamar
LA VANGUARDIA - 26/04/2005
Agencias. SAN SEBASTIÁN
Los ocho menores que están siendo juzgados por el acoso que presuntamente sufrió el joven Jokin C.L., de 14 años, quien se suicidó el pasado año en Hondarribia (Guipúzcoa), admitieron ayer haberle dado algún cachete y haberse mofado de él, aunque negaron haberle propinado palizas, informaron fuentes jurídicas que cita Efe.
Estos menores, siete chicos y una chica, declararon ayer en la primera sesión del juicio que se celebra en San Sebastián a puerta cerrada por la muerte de Jokin C.L., quien murió el pasado 21 de septiembre al arrojarse desde la muralla de Hondarribia, al parecer, por el acoso al que le sometían algunos de sus compañeros del instituto Talaia.
Las citadas fuentes explicaron que los menores procesados mantuvieron la versión que ya dieron durante la fase de instrucción, cuando declararon que ellos únicamente participaron de las burlas y cachetes que el joven recibía de forma sistemática y generalizada por parte de sus compañeros de clase e incluso de otros cursos del instituto.
Estos menores dieron a entender además que estas agresiones no respondían a un acoso organizado, y afirmaron que además de ellos otros menores participaron en estas burlas.
También declararon ayer, en sesiones de mañana y tarde, una veintena de menores, testigos protegidos en el caso, compañeros de clase y conocidos de los imputados y de Jokin, quienes prestaron testimonio tras un biombo para preservar su identidad. Según las citadas fuentes, los testimonios de estos jóvenes fueron un tanto contradictorios, ya que algunos no se acordaban con precisión de los hechos y, mientras varios responsabilizaban a los acusados, otros aseguraban que más personas participaron en el presunto acoso que habría sufrido Jokin también fuera del ámbito escolar.
En el juicio también testificaron el padre de Jokin C.L. y la jefa de estudios del instituto Talaia. Esta última recordó, según las fuentes jurídicas, que los ocho acusados admitieron haber acosado a Jokin con distinta intensidad.
Además declararon dos psiquiatras propuestos por la acusación particular, que ejerce la familia del fallecido, y por la defensa.
El psiquiatra propuesto por la acusación particular explicó, siempre según las mismas fuentes, que el acoso sufrido por Jokin le causó un "daño psíquico" que le pudo llevar al suicidio, mientras que el propuesto por la defensa consideró que esto es "absolutamente imposible".
El juicio continuará el próximo miércoles y no hoy, por problemas de ocupación de la sala en la que se está celebrando la vista, una dependencia dotada de los medios necesarios para preservar la identidad de los testigos protegidos.
En la sesión de mañana se tomará declaración a un testigo protegido que no acudió a la vista de ayer y se volverá a citar a la madre de Jokin, quien tampoco testificó en la sesión al presentar su abogado un justificante médico en el que su psiquiatra recomendaba que la mujer no reviviera nuevamente la trágica muerte de su hijo.
Está previsto que posteriormente la fiscal y los abogados de la acusación particular y de la defensa den a conocer sus informes y sus peticiones definitivas de penas, tras lo cual el juicio quedará visto para sentencia. El ministerio público imputa a los acusados un delito de malos tratos y una falta de lesiones, por los que solicita para ellos distintas penas de libertad vigilada, tareas socio-educativas y prestaciones en beneficio de la comunidad.
La acusación particular les responsabiliza de un delito de inducción al suicidio, otro de maltrato y un tercero de lesiones, además de una falta por este mismo motivo, y reclama condenas que suman cuatro años y seis meses de reclusión en un centro de régimen cerrado para cada uno de ellos, mientras que la defensa de los menores reclama la absolución de sus clientes al considerar que ellos no participaron en las presuntas agresiones.
La mayor parte de los asistentes a la vista, entre los que se encuentra un observador del Departamento de Educación del Gobierno vasco, así como los padres de los menores encausados, además de los abogados de las partes y los miembros del tribunal, siguieron la vista desde corredores reservados del Palacio de Justicia.
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